Palma de Mallorca: guía completa de la joya del Mediterráneo
La capital balear fusiona la vida urbana con el paraíso mediterráneo a pocos minutos: playas de aguas turquesas, cultura milenaria y la mejor cocina de las Islas.
Palma: la puerta al paraíso balear
Palma de Mallorca es la capital de las Islas Baleares y una de las ciudades más bellas del Mediterráneo. Con más de 400.000 habitantes, combina una intensa vida urbana con la tranquilidad de sus playas y calas. El casco histórico, la Catedral y el puerto deportivo conforman una estampa que ha cautivado a viajeros de todo el mundo durante siglos.
La ciudad ha sabido evolucionar sin perder su esencia. Hoy conviven el lujo de los puertos deportivos con los talleres artesanales del Barrio de la Lonja, los restaurantes con estrella Michelin con las panaderías de ensaimadas artesanales, y el bullicio turístico con la vida tranquila de los barrios residenciales.
Qué ver en Palma
La Catedral de Palma, conocida como La Seu, es el monumento más emblemático de la ciudad. Esta catedral gótica del siglo XIII se alza sobre las murallas romanas y árabes junto al mar. Su impresionante rosetón, uno de los mayores del mundo con 13,5 metros de diámetro y conocido como el Ojo del Gótico, es una obra maestra de la vidriera medieval. El interior alberga el baldaquino diseñado por Antoni Gaudí y la capilla del Corpus Christi con obras de Miquel Barceló.
El Palacio de la Almudaina, la antigua fortaleza musulmana reconvertida en residencia real, es uno de los pocos palacios reales en uso fuera de Madrid. Las visitas guiadas recorren las salas de estado, la capilla y los jardines.
El Castillo de Bellver, del siglo XIV, es uno de los pocos castillos circulares de Europa. En lo alto de una colina a las afueras del centro, ofrece las mejores vistas panorámicas de la bahía de Palma. Hoy alberga el Museo de Historia de la Ciudad.
El Barrio de la Lonja (Sa Llotja) es el más pintoresco de Palma. Sus calles empedradas, sus galerías de arte, sus bares de tapas y el imponente edificio gótico de la Lonja de Mercaderes (sede del Consell de Mallorca) lo convierten en el epicentro de la vida social y cultural.
Las mejores playas y calas de Palma
La playa de Ciudad Jardín es la playa urbana más popular de Palma. De arena fina y aguas tranquilas, está bien equipada con duchas, alquiler de hamacas y chiringuitos. Es ideal para familias y para quien quiera playa sin alejarse del centro.
La playa de Can Pere Antoni, al pie de la Catedral, es la más céntrica. Desde ella se obtiene la postal clásica de Palma con la Seu al fondo. Es pequeña pero bien cuidada, y perfecta para un baño rápido entre visita y visita.
A pocos kilómetros al este de Palma, las Calas de Mallorca ofrecen algunas de las calas más bonitas de la isla. Cala Mayor, Cala Nova, Cala Estància y Cala Gamba son accesibles en autobús desde el centro y ofrecen aguas turquesas y entornos de pinada.
Para playas de ensueño, la costa norte de la isla (Cala Deià, Cala Tuent, Puerto de Sóller) y la costa este (Cala d'Or, Cala Figuera, Cala Mesquida) merecen una excursión de un día. En coche, ninguna está a más de 45 minutos del centro de Palma.
Gastronomía palmesana: sabores de la isla
La ensaimada es el producto más internacional de Mallorca. Este dulce de harina, huevos, azúcar y manteca de cerdo se elabora de forma artesanal desde el siglo XVII. La variedad rellena de cabello de ángel, nata o crema es la más popular. Las mejores ensaimadas se compran en las pastelerías tradicionales como Forn de Sant Joan o Ca'n Frasquet.
La sobrasada de Mallorca tiene Indicación Geográfica Protegida. Este embutido curado de cerdo con pimentón se unta sobre pan tostado o se usa como ingrediente en arroces y guisos. El queso de Mahón, la tumbet (pisto mallorquín con berenjena, patata y pimiento) y el frito mallorquín (carne de cordero con verduras y patatas fritas) son otras especialidades imprescindibles.
El cocido de pescado (caldereta de langosta, caldo de pescado de roca) es el plato estrella de la cocina marinera. Los restaurantes del Puerto Portals, el Portixol y el Moll Vell sirven pescado y marisco de primera calidad.
Palma cuenta con varios restaurantes con estrella Michelin, como Zaranda (dos estrellas), Adrián Quetglas (una estrella) o Voro (una estrella). Pero la ciudad también brilla en su cocina más tradicional: los bares de tapas de la Plaza de la Llonja, el Mercado del Olivar y las bodegas del Barrio de Santa Catalina ofrecen cocina mallorquina auténtica a precios asequibles.
El puerto y la vida marítima
El Puerto de Palma es uno de los más importantes del Mediterráneo. El Moll Vell, el puerto antiguo, es el corazón de la vida marítima. Allí se concentran los restaurantes más elegantes, las tiendas de moda y los clubes náuticos. Paseo Marítimo, la avenida que bordea el puerto, es el lugar favorito de los palmesanos para caminar, correr o ir en bicicleta.
El Puerto Portals, a 10 km al oeste de Palma, es el puerto deportivo más lujoso de la isla. Sus amarres acogen yates de superlujo y sus restaurantes son algunos de los más caros de Mallorca, pero también se puede disfrutar del ambiente con una copa al atardecer.
Desde el puerto de Palma salen excursiones en barco diarias a la Reserva Marina de la Dragonera, un islote protegido al suroeste de Mallorca con aguas cristalinas ideales para el snorkel. También hay ferris que conectan Palma con Barcelona, Valencia, Ibiza y Menorca en tiempos que oscilan entre 2 y 7 horas.
Transporte y movilidad
El Aeropuerto de Palma de Mallorca (PMI) es el tercero de España en tráfico de pasajeros, con vuelos directos desde toda Europa. Está a 8 km del centro y se conecta mediante autobús (línea A1, cada 15 minutos), taxi (tarifa fija al centro de unos 30€) y metro (línea M1, cada 20 minutos).
EMT Palma gestiona los autobuses urbanos. Un billete sencillo cuesta 2€. El tren de Serveis Ferroviaris de Mallorca (SFM) conecta Palma con Inca, Manacor y Sa Pobla. El tranvía de Sóller, un tren histórico centenario, es una de las experiencias más pintorescas de la isla.
Mallorca tiene una red de carreteras en buen estado. El alquiler de coche es recomendable si se quiere explorar la isla más allá de Palma. Las autopistas Ma-1, Ma-13 y Ma-19 conectan la capital con el sur, el centro y el levante de la isla.
Fiestas y cultura
La Semana Santa en Palma es una de las más solemnes de España, con procesiones que recorren el centro histórico. La Noche de San Juan (23 de junio) se celebra con hogueras en las playas y un ambiente festivo que dura hasta el amanecer.
La Feria de la Tierra (abril-mayo) muestra los productos típicos de la isla en el Parc de la Mar, a los pies de la Catedral. En verano, el Festival de la Porta Ferrada, el Festival Pollença y las noches de conciertos en el Castillo de Bellver llenan la agenda cultural.
El mercado de Navidad en la Plaza Mayor y las luces navideñas en el centro convierten diciembre en una época mágica para visitar la ciudad, con menos turistas y temperaturas suaves.
Consejos prácticos para el viajero
La mejor época para visitar Palma es entre mayo y octubre. Julio y agosto son los meses más concurridos y calurosos, con temperaturas que superan los 35 °C. Mayo, junio y septiembre ofrecen el equilibrio perfecto entre buen clima y menos aglomeraciones.
El centro histórico es compacto y se recorre bien a pie. Para las playas más alejadas, el autobús es una opción económica. El alquiler de bicicleta es popular y la ciudad cuenta con carriles bici que conectan el centro con el paseo marítimo.
El catalán mallorquín es la lengua propia. Aunque todos hablan castellano, apreciarán que uses "bon dia" y "gràcies". El inglés se habla mucho en zonas turísticas, pero en los barrios menos céntricos conviene saber algo de castellano.
La reserva con antelación es esencial en temporada alta (julio-agosto), tanto para el alojamiento como para las atracciones principales (Catedral, Palacio de la Almudaina, Castillo de Bellver).
Las calas más famosas se llenan en verano. Si quieres disfrutarlas con tranquilidad, madruga y llega antes de las 10 de la mañana, o visita las calas menos conocidas de la costa norte.