Alejandría: guía completa de la perla del Mediterráneo egipcio
Alejandría es la ventana de Egipto al Mediterráneo: la ciudad de Cleopatra, el Faro del Mundo Antiguo y una biblioteca que revive el esplendor del saber helenístico.
Alejandría: la ciudad mediterránea de Egipto
Alejandría, fundada por Alejandro Magno en el año 331 a.C., fue durante siglos la capital del Egipto ptolemaico y uno de los centros culturales y científicos más importantes del mundo antiguo. Su legendaria Biblioteca, el Faro (una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo) y su ambiente cosmopolita la convirtieron en la joya del Mediterráneo oriental.
Hoy, Alejandría sigue siendo la ciudad más mediterránea de Egipto, con un carácter más relajado y europeo que El Cairo. Su paseo marítimo de la Corniche, de 20 km de longitud, sus cafés junto al mar y su mezcla de arquitectura neoclásica, art déco y otomana la convierten en un destino fascinante para los amantes de la historia y la cultura.
La Biblioteca de Alejandría: renacimiento del saber
La Nueva Biblioteca de Alejandría (Bibliotheca Alexandrina) es el monumento más emblemático de la ciudad moderna. Inaugurada en 2002, esta impresionante obra arquitectónica con forma de disco solar inclinado hacia el mar rinde homenaje a la legendaria Biblioteca del Mundo Antiguo. Alberga más de 8 millones de libros, un planetario, cuatro museos y un centro de congresos.
El Museo de Antigüedades de la Biblioteca expone objetos recuperados del fondo del mar y hallazgos arqueológicos de la ciudad, incluyendo piezas de las épocas faraónica, ptolemaica, romana y bizantina. El Museo de Manuscritos alberga una valiosa colección de textos antiguos, incluyendo papiros y manuscritos coránicos.
La visita a la Biblioteca incluye la Sala de Lectura principal, con capacidad para 3.500 lectores, el Museo de la Ciencia (Alexandria Science Museum) y miradores con vistas al mar. La entrada cuesta alrededor de 70 libras egipcias. Se recomienda dedicar al menos dos horas a la visita.
La Fortaleza de Qaitbey y el puerto oriental
La Fortaleza de Qaitbey, construida en el siglo XV por el sultán mameluco Qaitbey, ocupa el lugar exacto donde se alzaba el Faro de Alejandría, una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo. La fortaleza, de piedra caliza blanca, se alza en el extremo del puerto oriental y ofrece vistas espectaculares del mar y la ciudad.
En el interior de la fortaleza se puede visitar el Museo Naval, que expone objetos de la historia marítima de Alejandría, y la mezquita construida por los otomanos. Subir a las torres de la fortaleza permite apreciar la magnitud del antiguo Faro, que con sus 130 metros de altura era la estructura artificial más alta del mundo antiguo.
El puerto oriental (Mansheya), frente a la fortaleza, es el corazón marítimo de Alejandría. Pasear por el malecón, observar las barcas de pesca y disfrutar del ambiente portuario es una de las experiencias más auténticas de la ciudad. Los restaurantes del puerto ofrecen pescado fresco preparado al estilo egipcio.
La Corniche: el paseo marítimo de Alejandría
La Corniche, el paseo marítimo de 20 km que recorre la costa de Alejandría desde el puerto oriental hasta la zona de Montaza, es el alma de la ciudad. Flanqueada por edificios de estilo europeo, hoteles históricos y cafés con terraza, la Corniche es el lugar favorito de los alejandrinos para pasear, especialmente al atardecer y durante las noches de verano.
El Hotel Cecil, construido en 1929 en estilo art déco, es uno de los edificios más emblemáticos de la Corniche. Fue escenario de la novela 'El Cuarteto de Alejandría' de Lawrence Durrell y lugar de encuentro de escritores y espías durante la Segunda Guerra Mundial. Hoy sigue funcionando como hotel y su café es un lugar de visita obligada.
La Plaza Saad Zaghloul, frente al Hotel Cecil, es el centro neurálgico de Alejandría. Rodeada de edificios históricos, cafés y restaurantes, la plaza es el punto de encuentro de alejandrinos y turistas. Desde aquí parten las principales rutas turísticas de la ciudad.
Las Catacumbas de Kom el-Shoqafa y la Columna de Pompeyo
Las Catacumbas de Kom el-Shoqafa son el cementerio romano más grande de Egipto y uno de los más impresionantes del Mediterráneo. Descubiertas en 1900, datan de los siglos I y II d.C. y combinan influencias egipcias, griegas y romanas en un fascinante sincretismo cultural. Las tumbas están excavadas en tres niveles subterráneos de roca.
La Sala del Trono, con sus relieves de serpientes con corona egipcia, y el pozo funerario circular, rodeado de nichos para sarcófagos, son los espacios más impresionantes. La mezcla de símbolos: el disco solar egipcio junto a la cabeza de Medusa griega, refleja la fusión cultural de la Alejandría romana.
La Columna de Pompeyo, a 2 km de las catacumbas, es un monolito de granito rojo de 27 metros de altura erigido en honor del emperador Diocleciano. A pesar de su nombre, no tiene relación con Pompeyo el Grande. Formaba parte del Serapeum, el templo dedicado al dios Serapis, del que apenas quedan otros restos.
Gastronomía alejandrina
La cocina de Alejandría refleja su carácter mediterráneo y multicultural. El pescado y el marisco son los protagonistas indiscutibles. En los restaurantes del puerto y de la Corniche se puede degustar lubina, besugo, salmonete y gambas preparados a la parrilla o al horno con especias egipcias.
El plato más típico de Alejandría es el 'sayadeya', un arroz amarillo con pescado frito, cebolla caramelizada y salsa de tomate, considerado el plato nacional de la ciudad. El 'fatta' (arroz, pan tostado y carne bañados en caldo de ajo y vinagre) es otro plato tradicional que se sirve en celebraciones.
Los cafés de la Corniche son famosos por el té egipcio (shai), el café turco y los dulces como el 'basbousa' (pastel de sémola) y el 'kunafa' (masa de fideos rellena de queso). El street food es excelente: ful medames (habas cocidas), taameya (falafel egipcio) y koshari (lentejas, arroz y pasta con salsa de tomate) se encuentran por todas partes a precios muy económicos.
Consejos prácticos
La mejor época para visitar Alejandría es de octubre a abril, cuando las temperaturas son suaves (20-28 °C). Los veranos (junio-septiembre) son calurosos y húmedos, con temperaturas que superan los 35 °C, aunque la brisa marina los hace más llevaderos que en El Cairo.
Alejandría está bien conectada con El Cairo por tren (2,5 horas, desde 10€) y por carretera (3 horas en coche). El aeropuerto de Alejandría (Borg El Arab) recibe vuelos nacionales e internacionales. El tren es la opción más recomendable por su comodidad y precio.
El transporte en Alejandría incluye tranvías históricos, microbuses y taxis. Los tranvías, algunos de ellos centenarios, son una experiencia en sí mismos. El precio del billete es de unas 2 libras egipcias. Se recomienda negociar el precio del taxi antes de subir.
La moneda es la libra egipcia (EGP). Egipto es un país seguro para los turistas, pero conviene tener precaución en zonas concurridas y evitar los paseos solitarios por la noche. Las mujeres deben vestir de forma modesta, especialmente al entrar en mezquitas.